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Mostrando entradas de mayo, 2018

Marina 1.

Desde la azotea del café donde estaba Marina se leía el número 684. Contó tres ventanas, del lado derecho había una azotea curiosa llena de escaleras que igual te llevaban al cielo, al infierno o a ningún lado. Del lado izquierdo había un hueco entre todos los edificios por donde se colaba la vista a un horizonte lleno de casas pequeñas y apretadas que, por la lejanía, parecían el hogar de una comunidad de enanos. Marina había caminado un buen rato por el centro, el clima era caluroso y los pies le dolían. Había terminado, por fin, en el cafecito que tanta curiosidad le generaba, al que prometió ir con Pamela, sin embargo esa tarde estaba sola. Aunque Marina amaba el centro de la ciudad N, ese día le resultó incómodo, lo que no era extraño, pues ese día, por sí solo, había sido eso: incómodo. Tras la noticia que había recibido una noche antes, apenas durmió, apenas logró levantarse y había terminado por vomitar la comida, así que moría de hambre, pero el cafecito curioso, ese día...